El gas natural, al igual que el petróleo, se encuentra en yacimientos en el subsuelo. Puede estar asociado (gas mezclado con crudo) o libre.

Es una mezcla de hidrocarburos livianos, principalmente metano y etano; y en menor proporción, por propano, butano y pentano. Las propiedades (composición, gravedad específica, peso molecular promedio, poder calorífico etc.) varían de un yacimiento a otro. Cuando el contenido de gases más pesados que el metano es alto se le denomina “gas rico”; de lo contrario, se conoce “como gas seco”.

Al gas natural se le agrega un odorizante llamado mercaptano. Este compuesto permite que la presencia del gas en el ambiente sea detectada. El gas natural se distribuye por medio de gasoductos hacia centros de consumo en ciudades, zonas industriales, termoeléctricas y poblados.

El gas natural no requiere procesamiento previo o posterior a su consumo, los requerimientos de infraestructura para su uso (tanques de almacenamiento, bombas, intercambiadores de calor, etc.) y los de mantenimiento son menores. Es el más limpio de los hidrocarburos. Sus emisiones de gases con efecto de invernadero (CO2) por unidad de energía son menores; y su consumo no se asocia con emisiones de sustancias contaminantes.

El gas natural en el sector industrial y petroquímico puede ser utilizado como combustible o como materia prima. Como combustible, se emplea en hornos, secadores y calderas. Como materia prima, se utiliza en las industrias que requieren metano en sus procesos. Algunos de los subproductos del metano son: monóxido de carbono, hidrógeno, metanol, ácido acético, anhídrido acético, entre otros.

La Unidad de Planeación Minero Energética estima que para la década 2016-2025, la mayor parte del gas natural provendrá de los campos de la cuenca de los Llanos Orientales, esencialmente Cusiana, Cupiagua y Floreña. Se proyecta que para el 2024 estos campos tendrían una participación del 56 % de la oferta total nacional, y del 51 % en el 2025.

Durante los próximos años, se incrementará la participación de la cuenca del Valle Inferior del Magdalena, gracias al aumento de producción de los campos La Creciente, Nelson y El Difícil, y a la entrada del campo Clarinete, lo cual permitirá que la cuenca del Valle Inferior del Magdalena participe con el 38 % a 2024 y el 45 % en 2025.